jueves, 4 de septiembre de 2008

Saber que no me caigo
a pesar de los rituales.
Que no me rompo
en mitad de las peceras
y que la música brota hoy
del mar y sus jardines
es como asomarse al viento
y respirar voces de agua
e insomnio.
Toneladas de cansancio
envueltas con la piel de los ángeles
para emitir sonidos
con un tiempo determinado
para las pupilas del dios de los espejos.

1 comentario:

tatiana dijo...

Muchas gracias nuevamente!!!


Tatiana.